Dolar negro grande

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Nombre científico: Plectranthus ciliatus.
Nombre popular: Dólar negro, dólar argentino, hiedra sueca morada o planta del dinero negra. Al igual que sus parientes, el misticismo popular y el Feng Shui la consideran una planta imán para atraer el éxito, la fortuna y la abundancia al hogar.
Familia: Lamiaceae. Comparte exactamente el mismo género botánico que el dólar verde y el dólar blanco.
Origen: Regiones templadas y húmedas del sudeste de África (especialmente de Sudáfrica). Suele habitar zonas boscosas bajas, creciendo como cubierta vegetal bajo la sombra de grandes árboles.
Tamaño: Colgante y de rápido crecimiento. Sus tallos carnosos, cubiertos de una fina vellosidad púrpura, caen de forma elegante alcanzando entre 20 y 30 cm de altura, pero sus guías colgantes se extienden fácilmente hasta 1 metro de largo, haciéndola sumamente frondosa.
Riego: Moderado. Al ser una planta semisuculenta con hojas ligeramente gruesas, tolera mejor la falta de agua que el exceso. Riégala únicamente cuando la capa superior del sustrato se note seca al tacto (aproximadamente 1 vez por semana en verano y cada 15 días en invierno). Un suelo encharcado pudrirá sus raíces de forma irreversible.
Luz: Luz indirecta brillante o semisombra. Es la clave de su belleza: necesita mucha claridad para que sus hojas mantengan ese tono oscuro tan intenso. Evita por completo el sol directo del mediodía porque descoloreará su follaje, tornándolo de un tono café pajizo o quemando los bordes de sus hojas.
Temperatura: Cálida, ideal entre 15 °C y 24 °C. Es muy sensible al frío invernal; detiene por completo su crecimiento si el termómetro baja de los 10 °C y no resiste las heladas.
Pet friendly: Sí, es 100% segura para tus mascotas. 
Consejo: El gran secreto del Dólar Negro es no descuidarlo durante el otoño e invierno. En esa época es normal que sus hojas tiendan a debilitarse por el frío; los expertos recomiendan realizar una poda de mantenimiento cortando las puntas de sus tallos más largos y aplicar un bioestimulante foliar para fortalecerla. No tires los restos de la poda: colócalos en agua y verás cómo desarrollan raíces en pocos días desde sus nudos para obtener plantas nuevas.